miércoles, 1 de marzo de 1989

OCURRENCIAS

Y se me ocurrió que podían existir otras formas de querernos.
Ya no los desgastados juegos de dominio y sumisión.
Aquellos que por su terco y constante ir y venir
van acabando lentamente con nuestras ilusiones.
Ya no el agónico y desesperado intento
de aferrarme a ti y salvarme de mi soledad.

Se me ocurrió que podía quererte porque te conozco.
Conocerte y hacerte parte de mí,
como las paredes de mi habitación de niño.
Saber cómo caminas, erguida y displicente entre la gente,
jugueteando con las manos.
Conocer como te alegras y emocionas
cuando sientes que te quiero.

Se me ocurrió que tu podías conocerme y quererme también.
Saber hasta dónde puedo ir y venir,
cuándo necesito volver.
Encontranos en un común espacio
para dejarnos llevar y descansar.

martes, 1 de marzo de 1988

ADOLESCENCIA

Tengo un cuaderno de medio año
y dos páginas escritas.
Por las noches junto la fuerza
y los proyectos para llenarlo de mañana.
A pesar del ánimo variable,
el pelo se resiste aún firme
y largo sobre mi casco.
Cuando siento ganas de arrancármelo,
hago la guerra con la música
y atento contra mis sentidos.

De mañana llevo el sol en la frente,
aunque por las tardes,
tengo ya el genio un tanto nublado.
Gasto un paquete de minutos diariamente,
confiado, porque sé que lejos de mi alcoba
se encuentra mi felina mascota.
Por las noches acerco mis manos
y la siento ronronear a mi lado.
Si me porto bien es probable me siga amando.