Me he desprendido al fin de mis amigos
para acercarme a mí.
Yo, que colocaba la amistad en un altar,
terminé rompiéndolo todo.
No me dolió.
Aunque me dé pudor reconocerlo,
Llegué tarde a este proceso
los dolores fueron previos.
Antes tuve que atreverme con una mujer,
estando muerto de miedo,
y falto de estrategias.
Antes decidí enredarme por años
en extraños juegos espirituales
Para ver mis límites,
para tocar mis miedos.
Caminé desnudo frente a desconocidos,
atenuando mi vergüenza.
Dejé salir mis rabias,
quebré mi obsesión con la alegría.
Y comencé a caminar más lento,
mirando directo a las caras.
Abandoné los alardes…
Y lloré, lloré y lloré.
Hoy solo quiero este instante:
sentir,
pensar,
observar,
estar.
