Parafraseando al gran John Lennon,
puedo decirles que yo no creo en el año nuevo.
Gracias a Dios y al viejo Pascuero
tampoco creo en la Navidad
ni en los Reyes Magos.
Me muero todos los días
sin que se enteren los calendarios.
No creo en mi cumpleaños.
No creo en el Mindfulness
ni en las constelaciones.
Atrás quedaron los conceptos:
la familia, la amistad, la verdad.
Creer es rellenar los huecos del presente
con fechas, con imágenes caducas.
No sé cuándo murió mi padre.
No necesito recordarlo.
Tengo su sueño en mi cabeza.
No sé cuándo nacieron mis hijos.
¿Qué hora era, llovía, hacía sol?
Es irrelevante: tengo sus ojos clavados en los míos.
No sé cuándo me casé.
Estoy todos los días en luna de miel.
No creo en el matrimonio,
no creo en bodas de plata.
Sólo creo en Josela,
en Josela y en mí.

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